jueves, 11 de octubre de 2012

Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)




V. UN CAMINO, UNAS ZARZAS Y UNA MANO LLENA DE ESPINAS (RECTIFICADA)

Hemos terminado de comer, recogido, fregado y colocado todo.

Es hora de partir a nuestra excursión.

No todos se animan a la caminata después de comer.

Perico y Cati van en cabeza, no esperan a nadie, cogen camino y manta y a subir.

En segundo lugar, vamos Rafa y Pilar, Dori, mi compañera de piso, Ana, que se unió al fin de semana y yo.

Y en tercer lugar, Nanny, que se ha animado a venir a la excursión de improviso, por lo que va en último lugar.


Al igual que ni rastro vemos de Perico y Cati, nosotros le llevamos bastante delantera a ella.

Yo no es que sea muy aventurera, la verdad es que me han convencido y casi a la fuerza estoy subiendo. Un poco insegura y no sabiendo muy bien en qué pueda acabar todo esto.

Desde donde estamos, se ve que un poco más arriba hay una pequeña explanada, es decir, la cuesta descansa en ese tramo, para luego volverse más empinada hasta llegar finalmente a la cruz.
Yo lo tengo claro, he venido pero a la cruz no llego. Mi aventura se acaba en la explanada, y me vuelvo a la casa.

Mientras vamos subiendo, Dori, empieza a quedarse un poco rezagada del grupo, al tiempo que no dejamos de escuchar, bastante detrás, a Nanny quejarse:

-¡Ay! ¡qué me he pinchao!

-¡Oyeeeeee, esperaoooooossssssssss!

-¡Ay, ay qué me voy a caeeeeerrrrrrrr!

-¡Qué me caigoooooooooooooo!

Según ella confesó posteriormente, la cuestión era que no sabía andar *. A su modo de expresarse, esto viene a significar que no sabía andar "por los terrones", porque a las edades que arrastrábamos en ese momento ya habíamos tenido tiempo suficiente de aprender a andar, unos mejor que otros, claro está.

Como Dori se ha quedado un poco atrás, trata de ayudarla, no queriendo esperarla del todo por no descolgarse mucho, pero animándola a que se diera más prisa y nos pillara. Y claro, hay veces que en lugar de ayudar, deberíamos ir a darnos un paseito lejos, muuuuuuuy lejos.

- ¡Nanny, Nanny, mira, vete para aquel lado que parece que está más llano, y te costará menos
trabajo!

La insensata le hizo caso y entonces fue cuando sucedió lo que ella misma venía vaticinando, que al final...

...se cayó,

con tan mala fortuna que fue a parar con sus manos en unas zarzas todas cubiertas de espinas.

Ya no eran quejas, era llorar a grito pelao.

Como llevaba todo el camino quejándose, no le hacemos mucho caso. Hasta que oímos que Dori, que ha ido en su busca, dice que hay que volver, que efectivamente, se ha hecho daño.

Como estamos bastante más arriba, preguntamos si necesitan ayuda, pero nos dijeron que no, que ya se volvían ellas a la casa.

Recuerdo ver desde arriba a la pobre, caminando con una mano levantada y la palma hacia arriba y con la otra apoyándose en un palo, que hacía las veces de bastón, mientras no encuentra manera de consolarse ni de su dolor ni de su llanto.

Seguimos nuestro trayecto hasta coronar, lo que para mí era el final de la etapa.

 
Ya estoy de regreso en la casa, y me encuentro que Perico y Cati ya han vuelto, han rodeado todo el cerro. Como hace buena tarde, todos los demás están fuera, en la puerta de la casa, sentados en sillas  y tumbonas que han sacado de la casa, tomando el sol al más puro estilo rural.

La pobre Nanny lo está pasando realmente mal. Tiene toda la palma de una mano cubierta de pequeñas espinas que no lo están poniendo nada fácil. Algunos lo han intentado pero han desistido, porque parece ser que no hay manera de sacarlas.

Hasta que ha llegado Perico. No sabía nada de su caída, pero cuando ha llegado y se lo han contado, se ha sentado a su lado y en toda la tarde no ha levantado la cabeza de su mano hasta que no ha sacado la última espina. Gesto que con toda seguridad, guardará Nanny en su memoria con total y absoluto agradecimiento.



*(No hace mucho tiempo en el momento presente, he vuelto a escuchar esta misma expresión, lo cual, esta vez, no me ha provocado la risa, como en aquel entonces, más bien, me dejó un molesto desasosiego. Hago una pequeña salida a un lugar bastante cercano a Alcalá, muy bonito, el cual yo no conocía, con una pareja, amigos míos, a una de ellos ya la conocéis, por Tonterías tontas y Aromas. Pero esta historia ya la contaré.)

domingo, 7 de octubre de 2012

Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)

ESPECIAL NANNY

 "Hay que dejar madurar la fruta de la vida
para entender que cada uno tiene su manera,
y que no es malo ni bueno,
solo un tesoro particular." (La segunda madrina, Insomnia)


El primer recuerdo que tengo, fresco y claro, de mi amiga Nanny no está fechado. Sólo sé que eramos muy chicas. Ella es compañera de mi hermana en el cole, nos conocemos de allí. Aunque yo soy año y medio menor que mi hermana, siempre hemos ido juntas, así sus amigas son mis amigas, y viceversa. Es el cumpleaños de otra compañera de su clase, Ana, y nos ha invitado a su casa para celebrarlo. Recuerdo patatillas, fanta..., lo normal, y los regalitos que cada una le hemos llevado. Conservo aún algunos de los regalitos que me hicieron a mí por este motivo, y siempre despiertan mi ternura. Son cositas chiquitas, casi todas, las compramos en una librería que sigue aún hoy, en el Llanillo, aunque en ese tiempo era muy distinta. Son pequeñas libretas de la tarta de fresa, muñequitos con olores (el mío es de limón), lápices forrados de un fino plástico de colorines con dibujitos de animalitos..., y un sinfín de cositas tontas pero ¡qué gustan tanto! Cosas de niñas, pequeños tesoros.

Estamos todas sentadas a la mesa, y Nanny está frente a mí en el sofá. Recuerdo que estamos riendo porque ella está contando algo sobre que se ha caído en algún sitio. Mientras nos está contando lo que su madre le dice al respecto:

- Mi madre dice que siempre estoy en el suelo, que parezco una burra vieja...


... se cayó del sofá.

Y esas fueron nuestras primeras risas con "las cosas" de Nanny.

Quería dedicarle este Especial, porque ella reúne unas cualidades en su carácter y su manera en el mundo, que después de conocerla, no puede uno remediar quererla. Puntual como ella sola, sensible, de buen carácter (es imposible discutir con ella) y de tan fácil perdón..., siempre dispuesta a ayudar en lo que uno necesite de ella, generosa..., un poco dejada en ciertas cosas y distraída a la hora de elegir las palabras al hablar..., podría seguir, pero baste decir para que todo el mundo lo entienda: una chica entrañable y la madrina oficial.

sábado, 6 de octubre de 2012

Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)

 IV. UNA CRUZ, UNOS ESPAGUETIS Y...UNA LATA DE TOMATE

Acabamos de desayunar y nos desperdigamos por la casa y afueras, cada uno a sus cosas. A lo lejos, pero no muy lejos, hay un pequeño cerro y en su cima tiene una pequeña cruz. Pequeña porque la vemos desde lejos, porque una vez allí no lo era tanto.


 Ya tenemos plan para hoy. Después de comer haremos una excursión hasta la cruz.

Entre pitos y flautas la mañana va pasando y llega la hora de ponerse a hacer la comida.
Hemos llevado preparativos para hacer arroz, el sábado, y espaguetis, el domingo. Dori, es declarada la cocinera oficial.
Una de nosotros, Nanny, no quiere comer arroz. Aunque vaya a comer lo mismo, prefiere comer espaguetis los dos días.

                                                     
- Bueno, lo que tú quieras, pero    
   hoy háztelos tú.
- Vale, no hay problema.






Nanny:

Echa agua a la olla, le echa al agua la sal, coge los espaguetis y... al agua. Pone la olla al fuego y a esperar.

Dori:

Pela la cebolla y la pica, lo mismo con el ajo, pimientos y tomates...todo a la sartén.

(Nanny esperando)

Coge la carne, la limpia y la trocea.

(Nanny esperando)

Prepara el sofrito, dora la carne...

(Nanny esperando)

Todo a la olla, últimos retoques y... ahora el arroz.

(Nanny esperando)

- Oye Nanny, ¿todavía no están los espaguetis?

- No, no sé, esto no tiene fuerza, no hierven ni a la de tres.

- ¡¡¡¡¡Nannyyyyyyyyyyyyyyyy, que no has encendido el fuegooooooooooo!!!!

...Y aquí fue cuando empezaron las aventuras y desventuras que le sucedieron a la  desdichada en esta excursión.

Tras encender el fuego y esperar a que se hiciera la pasta, buscamos entre las cosas que hemos llevado, el tomate frito y, cuál es nuestra sorpresa cuando descubrimos...

 ¡¡¡qué lo hemos olvidado!!!

En la mente de todos resonaron las palabras de Perico de la tarde anterior:


 "- ¿Para qué queremos esoooooooooooo?

- Yo que sé, por si nos hace falta... "


... y nos hizo, vaya si nos hizo..., que nos hubiéramos comido los espaguetis en blanco si no hubiera sido por la ocurrencia de Perico, este nuestro previsor y sagaz amigo.

jueves, 4 de octubre de 2012

Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)

 III. LA CASA

 ¡Por fin en la casa!

Rápidamente subimos las escaleras y, claro, reparto de dormitorios, mantas...

Todo el rellano desde donde se distribuyen los dormitorios está repleto de armarios empotrados; las puertas de madera desde el suelo al techo, pintadas de color marrón oscuro, lo cual le da al ambiente un aspecto regio y señorial.

Rafa tiene especial empeño en uno de los dormitorios:

-¡qué síiiiiiii! ¡qué ese pa tíiiiiiii!

(Si total, no sabemos cuál puede ser ese interés.)

 Entre el jaleo y el desorden:

- ¿quién quiere más mantas?

- Yooooooo, dame una más que no llego tan arriba.

- ¿Tiene todo el mundo lo que necesita ya?

- ¡Síiiiiii!

Pues venga, a ver cómo nos vamos a repartir.

Rafa con cara de pillo y de esconder algún secreto, se dirige hacía una parte del armario, abre una puerta,
lo que pensamos que será para coger algo más de ropa de abrigo, pero no, cual es nuestra sorpresa cuando, al abrir completamente la puerta, esta deja al descubierto lo que..., será su habitación, camuflada en el propio armario.

- ¡Claro! ¡qué morro tienes!

A lo que encongiéndose de hombros responde:

-¡Ah! ¡Se siente!

Ya hemos terminado de acomodar las cosas y a nosotros mismos en los distintos dormitorios. Ha llegado el momento de explorar la casa.

Refectorio
Realmente la casa es magnífica. Y eso que es de noche y no nos hacemos bien a la idea. Tiene pequeños saloncitos por todos lados donde poder escabullirse llegado el caso. En particular, hay uno que da a la calle por su parte principal. Dí con él la mañana del domingo. Pequeñito y amueblado todo de mimbre..., mientras por la ventana entraba el sol a borbotones a través de una clara y liviana cortina de visillo. Una gran cocina, donde poder cocinar para muchas personas, a su izquierda un comedor muy particular, más bien, es un refectorio, a modo de convento, pero lo que más nos llama la atención es el salón principal. Va de un extremo a otro de la casa, se podría decir que la mitad de toda la planta baja es ocupada por este espectacular salón, que se convertirá en el centro de casi toda nuestra actividad este fin de semana. En un extremo de la vasta habitación hay una gran chimenea, la cual, por la noche, por supuesto, habrá que encender. Los techos abuhardillados, con grandes vigas que van del centro a cada extremo del altísimo techo. Y unos grandes ventanales de madera que abarcan toda la fachada por esa parte de la casa.

Pilar, organizadora del viaje
La casa tiene varias entradas. Una puerta de tamaño normal, por la fachada principal, que es por la que hemos entrado, y la que usaremos normalmente. Otra por la cocina, es decir, por la parte de atrás, y otra por el propio salón, cuya puerta es a juego con las ventanas. Si no te andas con cuidado la casa se puede convertir en un laberinto de puertas, ventanas, entradas, habitaciones, salidas..., y para no llevarnos ningún susto, nada más entrar decidimos dejar las llaves en una mesita que hay justo al lado de la puerta, al alcance de todos. 

Fachada principal-Puerta del salón
¡Ah! ¡Se me olvidaba!

Después de lo que sigue, la casa por la noche ya no volvió a ser la misma. Hay que explicar que este lugar es propiedad de una congregación de religiosas de Granada, por lo que, evidentemente, hay un detallito que no podía faltar: la capilla.

Esto ya, como que dió un poco de repelo al personal, pero, en fin, siempre se puede ir en parejas a todos lados ¿no? La capilla está justo al lado del gran salón, y para entrar y salir del mismo e ir a cualquier otra parte de la casa, la única opción viable es hacerlo por la capilla (porque salir a la calle, o bien por la puerta del salón o por las ventanas, y volver a entrar por la puerta principal como que no).

Otro detalle a tener en cuenta es que la cerradura de la  puerta de la capilla está un poco estropeada, sólo se puede abrir por la parte de la propia capilla, si se llegara a cerrar estando todos en el salón...

(CONTINUARÁ...)


martes, 2 de octubre de 2012

Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)

II. UNA LATA DE TOMATE Y EL LADRIDO DE UNOS PERROS

Tranquilamente y de buen ánimo empezamos a levantarnos y recoger las cosas para ya, por fin, irnos de allí.
De pronto, Perico pasa junto a nosotros rumbo a la calle como alma que persigue el diablo, sin mediar palabra y sin dejarnos siquiera preguntar qué le pasa.

No le damos demasiada importancia, porque el entusiasmo por los días que nos esperan no deja lugar a otras inquietudes o curiosidades, además cualquiera sabe en lo que andará metido, ya nos enteraremos. Y en esas salimos a la calle para emprender el camino.

(Soy de la opinión, dando por completo la razón al refranero español, sabio como pocos, que quien tuvo retuvo y guardó para la vejez. A Perico no lo conocí hasta ya cumplidos los quince años, pero me hubiera gustado conocerlo en su niñez... por mucho tiempo que pase, hay un niño dentro de cada uno de nosotros pugnando por salir cada vez que tiene ocasión.)

Una vez en la calle, los que han salido antes han formado corrillo en torno a él, que muerto de la risa, enseña con orgullo y divertimento su última fechoría..., la lata de tomate que furtivamente ha sacado del bar  y que guarda escondida entre sus ropas de abrigo.

- ¿Pero para qué queremos esoooooooooo?

- Yo que sé, por si nos hace falta.

Nos reímos y bromeamos pero eso sí...

- Con la lata de tomate cargas tú, que para eso es tu capricho.


Partimos. Con ilusión cogemos el camino. No hemos dado tres pasos cuando ya es noche cerrada. No había dicho que la casa está a las afueras del pueblo por lo que el camino no tiene alumbrado municipal.  Apenas si vemos por donde vamos, pero bueno, la casa está ahí ya, no vemos donde pero ahí está. Pasamos por delante de otra casa que hay en un pequeña cuesta que hay que subir. Vamos cansados, quejándonos, aunque bromeando por ahuyentar un poco el miedo que en el fondo sentimos por la oscuridad que nos rodea. Y de repente, el ladrido y gruñido exagerado, bestial, desesperado de unos perros que protegen su casa, por la verja que se querían saltar los animalillos. El ladrido se confunde con nuestros gritos por el susto descomunal...echamos todos como locos a correr...menos Rafa, que consideró que saltar a los brazos de Dori para que lo protegiera lo iba a salvar con mayor seguridad de los perros, en caso de que estos llegasen a saltar la verja.

Después de esto, ya todo daba igual, el camino que quedara y la oscuridad que nos acechara por delante, porque la risa y el buen humor ya no nos abandonó en el trayecto que nos quedaba por recorrer.

(CONTINUARÁ...)
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Día de insomnio


Mis gatos duermen todo el día, se lamen y acarician,
se dan calor, y
como una losa cae sobre el mundo
el oscuro y  triste otoño,
que con su lastimero llanto
contagia a todos su penosa canción.

Un día entero en casa tratando de escribir.

He buscado buena compañía,
hoy, libro de cabecera:
 "Mi corazón al desnudo", C. Baudelarie,
y ahí está Charles, en la portada del pequeño libro,
no me mira,
mira al infinito,
pero me intimida,
y en bajito pienso,
"¡qué será lo que pretenderé escribir yo
con tremendo gigante a mi lado, casi mirando!"

Hoy quiero escribir...

...encefalograma plano.



Huétor Santillán (Crónicas de una excursión)


 

I.   UN VIAJE

Fue recién entrada la primavera del año 1989. En los primeros días del mes de abril. Y aunque en este mes de abril el frío se resistía a irse, el sol trataba de ganarle la batalla, así que los días se presentaban soleados para recordarnos el verano que se aproximaba sin remedio y, fríos, para no olvidar de dónde veníamos.

La idea era desde hacía tiempo hacer una escapada de fin de semana, que sería la primera en la vida de algunos de nosotros. Fue Pilar, la que insistió en organizarlo, y llevarnos a una casa maravillosa, preciosa, (y todos los "-osas" que se le podían añadir) en el municipio granadino de Huétor Santillán. 

No costó mucho organizarlo, todos estábamos deseosos, así que viernes tarde, y aquí estamos nerviosos, ansiosos y desesperados por montarnos en el autobús que nos acerque un poco más a todo un fin de semana de diversión, de fiesta y de esa camaradería que compartimos desde hace tiempo y que tanto nos gusta.

Somos once los que vamos pero llegaremos separados, porque algunos de nosotros están trabajando y no pueden venirse tan pronto. Otros cuantos somos estudiantes universitarios de primer año; somos los que nos vamos de avanzadilla.

Cuando lleguemos tendremos que esperar al segundo grupo en el "mini bar" del pueblo que hace las veces de estación de autobuses. Porque ni sabemos donde está la casa, ni tenemos llaves, porque como ya dije antes, es Pilar la que "dirige la maniobra".

Llegados al lugar, sólo nos queda esperar sin saber muy bien ni qué hacer. Nuestra actividad mientras esperamos consiste en hacer el tonto, bromear, charlar y...poco más.

Llama bastante la atención de este, cuanto menos, pintoresco lugar, la cantidad de latas gigantes de tomate frito que hay. Todas apiladas formando altas columnas. Creo que no he visto tanto tomate junto en ningún sitio que no fuera un supermercado y, aún así...

Sigilosamente, como suele hacerlo, la noche va llegando, y con ella los que faltaban. Por tanto, ya estamos dispuestos para emprender el corto camino que nos separa de nuestro breve pero festivo destino...

(CONTINUARÁ...)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Caerse (STOP)

Caerse (STOP)
Caerse en mitad de la calle (STOP)
Caerse en mitad de la calle a una hora punta (STOP)
Caerse en mitad de la calle a una hora punta delante de tus compañeros (STOP)
Caerse en mitad de la calle a una hora punta delante de tus compañeros y con las manos ocupadas (STOP)
Caerse en mitad de la calle a una hora punta delante de tus compañeros y con las manos ocupadas con dos tortas de chocolate (STOP)
Caerse en mitad de la calle a una hora punta delante de tus compañeros y con las manos ocupadas con dos tortas de chocolate cada una en una mano (STOP)

Hora del recreo (STOP)
Turnos para salir a comprar bocatas y tortas, a elección de cada uno (STOP)
Inma y yo tenemos turno hoy (STOP)

Cruzamos la carretera (STOP)
Hacemos cola, compramos encargos y salimos de nuevo a cruzar la carretera (STOP)

Una torta de chocolate en cada mano (STOP)

Me dispongo a elevar mi pie para subir el pequeño escalón que hace el suelo con el asfalto de la carretera, (¡maldito asfaltado desnivelado!) (STOP)

Mi nariz estampada contra la carretera (STOP)
Las manos en alto cada una a un lado (STOP)
Un zapato por ahí esturreado (STOP)

¡¡LAS TORTAAAAS!! (STOP)

Las tortas totalmente intactas (STOP)

Las tortas totalmente intactas con cinco dedos cada una incrustados (STOP)



domingo, 16 de septiembre de 2012

La segunda madrina


El momento de mi nacimiento marca mi carácter...
y no sé si por suerte si por desgracia,
este me obliga a pensar...,
a echar a rodar mi cabeza
en un movimiento circular
sin principio ni fin.




Pensamientos que han forjado un mundo interior,
un mundo propio y particular
donde me encuentro en mi lugar.

Hablo de mí
aunque, en realidad, no soy yo.
Es el mundo en el que vivo el que me inspira,
con sus gentes, con sus músicas, con su arte,
con sus colores, con sus olores,

con sus niños,

con su humor y alegría,
con sus problemas, con sus vidas,
a veces, con su crueldad,
a veces, con su ternura.

No puedo vivir sin la gente,
me encantan y me superan las risas, las bromas,
el afecto y el cariño sincero...
que solo lo encuentro y me satisface
en mi familia, en mis amigos..., en mis niños.

Hay que dejar madurar la fruta de la vida
para entender que cada uno tiene su manera,
y que no es malo ni bueno,
solo un tesoro particular.

Por ello, doy las gracias a los que me dan su cariño...
y un beso precioso diciéndome:

" ¡ay, si es que esta Pili no cambia!"

Impuntual, un poco lenta al pillar chistes, ingenua y crédula...

pero con una gran capacidad para disfrutar, apreciar
y amar profundamente a los que me aprenden a valorar.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La tontura* hecha pregunta

No hay nada más tonto que un adulto,
y si es un zapatero, ya para qué vamos a hablar más.

Hay veces que la sorpresa que nos llevamos con sus preguntas absurdas
es mayúscula.

A mi amiga I se le han roto sus zapatos,
y he ido con ella a llevárselos al zapatero para que los arregle.

Pasados unos días hay que volver para recogerlos.


Vuelvo a ir con ella el día señalado.

Entramos al tallercito,
impregnado del olor a cuero, cola y suelas desgastadas.

Pregunta el zapatero:

- ¿cuáles eran tus zapatos, niña?

¿¡Hábrase visto pregunta más insulsa, sin sentido, tonta al fin!?

Y como no es de extrañar, responde mi amiga con aplomo y desparpajo:

- ¡Pues unos que estaban rotos!

Si es que la infancia o, en este caso, la preadolescencia es lo que tiene,
que las cosas son lo que son
y tó lo demás sobra. 

* Voz autóctona de mi pueblo para referirnos a la tontera: tontería, simpleza. Definición tomada del   
 Diccionario de la RAE.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Mari Pili y Adalberto..."

Noche de trasnoche, según parece.
Hoy el sueño se niega.
Y aunque no pretendo hacer de este blog un diario, 
la técnica hoy me falla, y ante la falta de un blog que inspire, pido cobijo a mis cometas, 
que sé que me lo darán, 
pero sólo hasta que Miscelánea deje de serlo,
aunque quizás aquí se quede para siempre. 

Noche de músicas, como no, mi musa...

En tirantes y pantalón corto, 
abierta la ventana, y por dejadez, la lámpara del techo encendida.
Y una música que, al estilo del mejor Cyrano, 
"con una voz que me trae recuerdos de un modo veloz".





Son las tantas en la madrugada, 
y yo sola, con un silencio que aplasta, 
me enfrento conmigo misma,
y ante un pequeño radio cassette 
toda la noche la música suena.
El cansancio puede conmigo, 
pero ¡aún queda tanto que estudiar!
Si supero la barrera de las tres de la madrugada
quizás pueda llegar al amanecer, 
porque si me acuesto ahora, 
mi plan de madrugar...
me conozco y no va a resultar. 
Descanso un poco, 
dejo la mirada perdida en el infinito
y me concentro en la música,
y en la voz del locutor que transmite saludos
de otros chicos que están como yo
(mal de muchos...),
cinco, diez, quizás quince minutos.
Un sobresalto en el estómago me trae de nuevo:

- ¡el examen!

Y vuelta a empezar.

Unos pasos sigilosos se oyen en el pasillo,
una puerta que se abre, 
es mi padre, que con cara adormilada y sonriente pregunta:

- ¿no te acuestas todavía?

Y así van pasando las horas, 
entre folios, subrayados, repeticiones y canciones.

Son las siete de la mañana y esto, ya se ha terminado.
Desde las seis espero con impaciencia a
"Mari Pili y Adalberto, un matrimonio perfecto",
historietilla breve y graciosa que anuncia 
"el fin de fiestas". 
En un rato se levantan los hermanos,
prisas y nervios,
desayunar y a clase. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

¡¡Qué bien huelen los pinos!!

Cuando lo normal no era que los padres nos llevaran en coche a todos lados,
las amigas sabíamos cómo convertir los casi dos kilómetros que nos separaban del agua fresquita de la piscina en un trayecto divertido, único e inolvidable.

Vamos en dirección a la dehesilla, al chaletito de una amiga. Procuramos planearlo con tiempo para pillarle la vez a alguno de sus hermanos mayores, que claro, si ellos van primero, a ver qué pintamos nosotras allí.

Aunque creo recordar, que pasaba casi todo el verano y las caminatas eran casi a diario, después de comer,   y en pleno verano. Eso son ganas, todo lo demás es tontería.

Para llegar al chaletito, tenemos que sortear diferentes obstáculos.

El primero de ellos, la caminata. Para hablar del segundo obstáculo tengo que explicar que estamos creciendo, y nuestro cuerpo está cambiando. No estamos del todo acostumbradas a sudar como personas mayores, y el hecho de ver como la ropa se empapa de sudor, y, en particular, por determinados lugares abdominales por debajo de ciertas protuberancias, nos llama bastante la atención..., parece como si quisiéramos competir a ver quién tiene las manchas más grandes... todos entendemos lo que eso significa. El calor, el segundo obstáculo, expuestas casi a una insolación. Pero qué es lo que tendrá la infancia, la adolescencia y, sobre todo, la amistad, que amortiguan todos los inconvenientes, y si me apuran los dolores.

Para ir al chaletito tenemos que salir del pueblo por su zona  industrial, a la cual se ha ido pegando el mismo, hasta ya no diferenciarse una del otro. Y en particular, hay una fábrica, de piensos de animales. Tercer obstáculo.

- ¡Preparadas para aguantar la respiracioooón!

Y entre bocanada y bocanada de aire para no asfixiarnos, nos debatimos entre reírnos por el pestazo o vomitar por el mismo pestazo.

Finalmente, llegamos. Y como locas, corremos, y fuera ropa y fuera mochilas, y...

- ¡¡¡¡a la piscinaaaaaaaaaa!!!!

Jugamos, salimos y nos volvemos a tirar, aprendemos a hacer cosas, perfeccionamos estilo, nos damos ahogadillos...

Y pasado un rato cansadas de agua, hay que pagar el tributo por tan gratos momentos.

Hay que regar los setos que rodean la parcela. Manguera en mano, a echarles agua fresquita y bendita a lo que llamamos nuestros pinos. Hemos tenido que poner un orden diario para el riego, porque más allá de ser una tarea ardua, todas nos peleamos por llevarla a cabo , y es que

¡¡¡Es casi divino el aroma que desprenden nuestros pinos cuando los regamos!!!







viernes, 10 de agosto de 2012

Cuando somos chicos


Cuando era chiquita me resultaba difícil entender por qué si ya era tarde y yo estaba que me caía de sueño mis padres ante mi insistente reclamo:

- ¡Vámonos yaaaa!

siempre respondían con sincera condescendencia:

- Ya mismo nos vamos...

... pero esos "ya mismo" se convertían en espacios de tiempo eternos y absolutamente aburridos. 

Ese espacio de tiempo que para mí era pesado, aburrido, eterno, para ellos era otra cosa...

Momentos de descanso de un día de trabajo, de problemas en la cabeza, de hipotecas, de no llegar a fin de mes, de los niños con sus problemas, que no son sólo de ellos, sino que desde que vienen a este a mundo siempre serán compartidos con sus progenitores...,
problemas, problemas, problemas...
problemas que por unas horas se van a incordiar a otra dimensión, porque ellos están en buena compañía, la de sus amigos de toda la vida...
y, por esos breves momentos, dejan de ser adultos con sus rollos y vuelven a la adolescencia, a esos momentos de total relajación y absoluto disfrute, de la vida y, principalmente, de la amistad.





(Siento el final del vídeo, pero es genial, como todos los que hacen)

Dedico este texto a Gabriel, de cinco añitos, hijo de mis amigos Isa y Ani, al que anoche le tocó ser el protagonista de esta situación.                                         


Amigas ("¿pero quién plantó los olivos?")




Son las siete de la tarde.

 - ¡Vamos Pili, que llegamos tarde! ¡Qué yo me voy ya! ¡Siempre llegamos tarde por tu culpa!

 La historia de una vida y de una impuntualidad.

 Vamos al cortijo de mi amiga Dori,  vamos a diario a echarle de comer a los perros.

Hasta el momento es mi amiga Dori la única de nosotras que conduce, y además, de su Peugeot 205 blanco, tiene, para ir al campo el Land Rover de toda la vida, de su padre.

De todos es sabido, que estos todo terreno, tienen pocos detalles, tan pocos tan pocos, que apenas hay ni dónde agarrarse... ¿tenía cinturón de seguridad?

Si las que vamos al campo somos tres, nos colocamos todas delante, pero si somos más las que vamos, entonces toca decidir quiénes vamos delante y quiénes detrás. Ni que decir tiene que los asientos de detrás, son llamados asientos por decir algo.

Ya estamos en camino, vamos tres, o sea, todas delante.

De pronto, cuando estamos en pleno viaje... ¡uf! menudo susto, vaya un frenazo que ha tenido que dar. Mi amiga Nanny y yo nos escurrimos para delante y casi nos tragamos el parabrisas.

No ha pasado nada, seguimos trayecto.

¡Wauuuuu! ¡otra vez! ¿pero qué pasa hoy? Otro frenazo, y otra vez la misma situación..., apenas son seis Kilómetros lo que nos separan de nuestro destino, pero la mitad del camino es carril, y yo no he visto conducción más agresiva. Vamos dando tumbos y frenazos sin parar, mi amiga Nanny y yo no paramos de gruñir y protestar mientras tratamos de sujetarnos como sea.

Hasta que pasado un buen rato descubrimos a Dori que ya no puede aguantar más la risa.

Desde aquel día, el camino al cortijo ya nunca fue el mismo, se acababa de convertir en una atracción más de feria, tratando de averiguar con excitación dónde será el próximo frenazo mientras que entre divertidas y compungidas tratamos de sujetarnos los pechos que no cesan en su traqueteo con la mano libre que nos queda, acompañadas todo el trayecto por risas y carcajadas que liberan de penas el alma.


domingo, 29 de julio de 2012

II. No hay nada como el verano


Las mañanas veraniegas son como las mañanas de domingo pero todos los días.
Te despiertas con una absoluta tranquilidad..., sabes que puedes retozar en la cama sin prisas, y hacer todo con calma y serenidad. En verano, hay tiempo para todo, los días son infinitos y las noches frescas, infantiles y especiales.

Algunas mañanas me despierto y escucho a alguna vecina que está limpiando su puerta: barre, pero para no levantar mucho polvo, riega el suelo con agua, pero no con una regadera, no, una cubeta de agua y con su propia mano va echando agua aquí y allá..., y estando en la cama, viendo como los rayos matinales se filtran por las rendijas y escuchando el chapotear del agua, creo que no hay mejor despertar.


Esta tarea femenina de barrer las puertas es una tarea diaria, y no suele hacerse por las mañanas, es una tarea vespertina, puesto que después de refrescar el suelo, salen todas las sillas a la puerta y sus dueños con ellas y..., a tomar el fresco.

Mi calle es una cuesta empinada y larga, y yo vivo en la parte más baja de la cuesta, ya en lo llano, y si miras hacía arriba ves como todas las puertas están llenas de grupos de gente, sentados, charlando de forma distendida, como es lo normal en el verano.

No ha anochecido aún hoy, creo que ya es septiembre, y ya el verano da sus últimos coletazos, pero no importa, porque todos nos aferramos a ellos y tratamos de disfrutarlos lo máximo posible antes de que llegue de nuevo la oscuridad y el frío.

Aunque no haya anochecido hay muchos vecinos en sus puertas, sentados en sus sillas. Hace no mucho rato, tuvimos espectáculo y emoción, como siempre, había pasado una manada de toros hacía el sur, o sea, la calle para arriba. Y ya todos estamos tranquilos al fresco. Cuando, de pronto, se oye un grito alarmado, desencajado y desesperado:


- ¡¡¡¡¡¡UN TOROOOOOOOOOO!!!!!!!    ¡¡¡¡¡QUÉ HAY UN TOROOOOOOOOOOOO!!!!!!

No se piensa, no se pregunta, no se espera a nadie..., los pies dan patadas en el culo y tratas de guarecerte donde sea y como sea, da igual a quién te lleves por delante.

No recuerdo donde estaba ni lo que estaba haciendo, solo las voces y que todo el mundo corre despavorido a sus casas, cerrando puertas a cal y canto.

No he visto el toro, cuando he llegado a la ventana y me he asomado solo he visto una calle desierta con las sillas todas tiradas por el suelo, cual pueblo fantasma del oeste, solo faltaba la ráfaga de viento y las "brozas" redondas bailando de un lugar a otro.





martes, 17 de julio de 2012

I. No hay nada como el verano




Dormir hasta tarde por la mañana, estar por la noche en la calle hasta más tarde aún. Todos los vecinos fuera "tomando el fresco", gente y más gente, jaleo y niños corriendo de aquí para allá. Entre ellos yo.

Hay ciertas cosas que me indican que ya ha llegado el verano: nos dan las vacaciones en el cole y no hay que estudiar ni hacer deberes, hace todos los días sol  y calor, pero hay una, hay una que es superespecial y sólo pasa en mi pueblo y en mi calle.

Mi calle es una cañada real, (y ahora también sé que es el Camino de Santiago), y si seguimos la calle, cuando ya se hace camino,  hacia abajo, digo yo, pero, en realidad, es dirección Norte, llegamos hasta un puente romano..., si es que mi calle es  muy especial, ya lo digo yo.

Me han explicado que una cañada real es un camino por el que suele viajar el ganado, para ir de un lugar a otro cuando cambia la estación, en busca de pastos que comer. Pero el ganado que pasa por aquí..., no es cualquier ganado.

Está recién entrada la mañana y nos despierta un sonido muy particular..., a lo lejos se oyen los cencerros que cuelgan del cuello de los toros mansos que abren la comitiva especial que se acerca..., los toros bravos de algunas ganaderías muy importantes..., y unas voces de niños y vecinos que anuncian su llegada, y con ella, definitivamente, el verano:


-¡¡¡QUÉ VIENEN LOS TOROOOOOSSSSSS!!!



lunes, 2 de julio de 2012

Amigas en invierno


Son casi las diez de la mañana, hora de entrar al cole, y ya estamos todas las niñas en el patio del colegio, esperando...
Esperando a que suene en el altavoz que hay en la pared junto a la capilla la música que todas las mañanas se repite..., El lago de los cisnes de Tchaikosvky, aunque, a veces, también suenan Las cuatro estaciones de Vivaldi.
Cuando suene se acabó la tontería, cada una a colocarse en su fila, derechitas y formalitas para cuando la señorita nos indique ponernos en marcha, casi militar, y dirigirnos a nuestra clase.

A mi no me molesta, porque en la fila nos colocamos por orden de estatura, y el primer puesto siempre nos lo estamos disputando dos de mis amigas y yo. Unas semanas es una, otras es otra. No sé si seremos amigas por afinidad de estatura o de carácter, que sería lo más normal, quizás una cosa influya en la otra.

Me gusta llegar al cole y saber que en cuanto suene esa música tan seria que solo escucho allí, mis amigas y yo nos cubrimos las espaldas en nuestra entrada al que será nuestro espacio el resto de la mañana y de la tarde.

Yo suelo tomarme las cosas muy en serio, y mi amiga Loli me va a contar un secreto sobre algo que le pasó ayer. Me hace prometer, jurar no, que nos lo tienen prohibido las monjas, que no se lo contaré a nadie, y, por supuestísimo, que no me ría.

Estamos en mitad del invierno y hace un frío que pela, como es normal en este pueblo mío, que no entiendo por qué la gente que viene de fuera siempre piensa que aquí hace mucho calor, parece ser que es que en Andalucía siempre lo hace, pero mi pueblo, aunque todas repetimos nuestra dirección del siguiente modo:

Yo vivo en la calle tal, de Alcalá la Real, Jaén, Andalucía, España, Europa, la Tierra, Sistema solar, Vía Láctea, el Universo...,

e incluímos Andalucía en la retahíla, debe ser un poco rebelde y no se deja llevar del qué dirán porque aquí, como ya dije antes, hace un frío que cala hasta los huesos.

Ayer por la tarde corría un airazo que se llevaba volando paraguas y más cosas según estoy apunto de enterarme.

Mi amiga Loli, con la que me disputo el cariño y la atención de mi otra amiga, Dori, lo que nos lleva a tener nuestros rifirrafes, es muy muy delgada y vive en la parte más alta de una calle que es muy larga y muy empinada. Ayer cuando subía del colegio con el airazo que corría tuvo que agarrarse a una reja porque se la llevaba el aire.

Me estoy imaginando a mi amiga agarrada con una mano a una reja,
y todo su cuerpo flotando y danzando, suspendido en el aire, al son que dicta el viento...

...es la primera vez que falto a una promesa...

esta no es la primera vez que lo cuento, y,
¡¡¡No puedo dejar de reiiiiirrrrr!!!


jueves, 28 de junio de 2012


¿Me viste llegar?
¿Viste como me iba acercando?

Vi como el manto de la noche lo iba cubriendo todo con timidez.
No queriendo hacerse visible
y así no molestar a las peticiones de los asistentes que, inmersos en sus pensamientos,
anhelan, desean y piden como niños a sus padres
sus caprichos, sus necesidades.



¿Serán concedidos?

Un anhelo que dura un año.

Reunidos a la luz y el calor de la lumbre,
sumidos en un círculo de amor,
alzan sus preces al cielo,
al viento, a los árboles,
a todo ser animado e inanimado,
al cosmos..., a los dioses.

Suena el crujir de las ramas de los árboles,
allí atrás,
a un lado y a otro del claro del bosque.

Unidas las manos expresan sus deseos
para todos..., el bien para todos.

Una ráfaga de viento,
una antorcha que se apaga,
un animal que suena a lo lejos..., el silencio,
sumidos en el silencio y en la comunión.

En muchas ocasiones suceden cosas a los demás que nos hubiese gustado poder contar en primera persona.
Este es el caso, no me sucedió a mí, pero lo viví tal cual lo cuento. 

Son las cinco de la tarde y espero a una de mis niñas, B. Esta tarde tenía una fiesta de la catequesis y me temo, que con la fuerte personalidad que tiene, "trabajosa" que decimos por aquí, va a venir bien tarde, ya que ayer tuvimos pelea porque no quería venir..., era evidente, prefería la fiesta a estudiar. 


Suena el timbre del portero automático: 

 -¿Quién es?

- Soy B.

Abro y oigo no solo los pasos por la escalera, sino una respiración fatigada y entrecortada. 
Entra y, me asusto y todo el verla:

-¡Pero B, qué te pasa! ¡Estás colorada como un tomate! 

- ¡Ay, no sé Pili! Creí que no llegaba nunca!

- ¿Pero es que has venido corriendo?

- ¡No, que va! ¡Si no podía! Es la mochila que pesa mucho.

- ¿Pero qué llevas? 

- No sé, si yo cuando salí de mi casa no pesaba tanto.

- Bueno, vamos a mirar dentro a ver que pasa.

Abre la mochila, y con gran asombro empieza a sacar de ella cada pedrusco como los megalitos de Stonehenge, al menos cuatro venían.

¡¡¡¡¿¿¿¿PERO QUÉ ES ESOOOOOO????!!!!

¡¡¡¡LA MOCHILA LLENA DE PIEDRAAAASSSS!!!!

Las carcajadas recorrían cada milímetro de mi cuerpo para finalmente salir a borbotones por mi boca.

-¡Ay Pili no te ríassssssss!!!! Han sido mis compañeros de la catequesis, qué mala........

Y es que no hay nada igual a los niños,
ni a la infancia,
tan inocente,
tan espontánea,
tan fresca...
... ¡tan pérfida!

miércoles, 13 de junio de 2012

Tonterías tontas

Llevamos dos días en nuestro primer piso de alquiler.
Es todo tan nuevo, tan "ilusionante" (y eso que no se trata de fútbol).
El piso es viejo, cutre, y hasta que llegamos nosotras, sucio.
Pero no importa, nada de eso importa,
porque nos acabamos de "semiemancipar".
Somos universitarias, mayores de edad,
inteligentes, importantes... ¡libreeeeessssss!

Nuestra primera cena en el piso,
la noche anterior decidimos salir fuera,
nuestras primeras cañitas en el bar de abajo:
"la ballena alegre".

¿Y por qué no hacer esto mucho más divertido?

Si colocamos una mantita de flores en el suelo,
y colocamos en platos lo que será una cena frugal,
si ponemos música, colocamos nuestros peluches alrededor
y nos sentamos en el suelo felices a cenar...¿qué será lo que tendremos?

¡Un picnic fenomenal!

Sentadas sobre flores, con los animalitos alrededor,
escuchando los pajaritos (escogidos para la ocasión) cantar.

                                





jueves, 31 de mayo de 2012

Aromas que te dejan sin palabras


¡Vaya! Mi amiga y compañera de piso está enferma.
Menuda subida de anginas...

Este año, por ser mi último año,  no está yendo muy bien en cuanto a convivencia se refiere.
Mi amiga, aunque hayamos tenido nuestros roces,
es mi amiga,
y ante eso nada se puede hacer...




Estoy sola en el piso,
ella ha ido al médico,
y la tercera en discordia (llamémosla compañera M)
la ha acompañado.

Llaman al portero:

- ¿Quién es?
- Soy Gabriel.

Vaya por dios, este muchacho siempre viene de visita cuando ellas no están,
y yo creo que a quien viene a visitar es a mi amiga, en fin, cosas de la vida, pronto llegarán.

- ¡Hola!
- Hola ¿qué tal?
- ¿estas sola?
- Pues sí, es que  L (mi amiga) está enferma y han ido ella y M al médico.
- ¡Ah! vale. ¿Y qué haces?
......

Al cabo del rato, suena la puerta.

- Ahí están ya.

M llega con la cara un poco compungida,
entra casi  sin saludar,
como una flecha cruza el salón y se mete, no sé exactamente (...aún)
en qué habitación.
(¿Y a esta qué le pasa?)

Mientras, nosotros tres, charlamos de forma distendida en el salón.
Mi amiga hay que decir que con poca gana.

Una puerta se abre...
un sonido familiar,
un chorro de agua que cae con fuerte presión,
la cual va disminuyendo cuando el depósito al que entra el agua se va llenando...
una ráfaga de aire que entra,
impregnado con un aroma
que no por familiar es agradable respirar.

¡Qué situación!

Los tres dejamos de hablar,
el silencio, por tanto, se viene a ayudar.
Miradas tensas a un lado y al otro...
no sabemos si hablar o, simplemente, dejar de respirar (y por ende, "de masticar")

Tengo serias dificultades para aguantar la risa,
¡pero es que si lo hago tengo que el aire inhalar!

M entra en la habitación como si la cosa no fuera con ella.

(¡Pero so Idiota, cierra la puerta! Me muerdo la lengua para no gritar)

Gabriel decide que la visita ha llegado a su fin.

Nadie se lo puede reprochar...

miércoles, 30 de mayo de 2012

Patitos


¡Todas las mañanas lo mismo!

¡Qué fastidio!

Mi madre que abre las ventanas y nos despierta.

- Vamos, que llegamos tarde al colegio.

Siento una sensación extraña...
desearía diluirme entre las sábanas
y que nada de lo que está sucediendo fuese real.

De repente, con muy mal humor me encuentro en la cocina,
toda arregladita, repeinadita, 
con el mismo uniforme oscuro y feo de todos los días. 

- ¡No te vayas a manchar!

Tengo que desayunar.

(Pero si yo lo que quiero es seguir durmiendo...
y no ir a esa jungla de gente, números, letras, obligaciones,
colores, papeles, regañinas, lápices y gomas...
¡tengo solo siete años!)

Me prepara mi madre mi vasito de leche...
con unos patitos de galleta que difícilmente olvidaré.
Hoy no tengo ganas de comerlos,
pero las tendré el resto de mi vida, 
cada vez que con el vaso de leche preparado
abro el armario de la cocina 
y busco galletas con las que colmarlo.





jueves, 24 de mayo de 2012

Tomás


Ayer murió si no el mejor, uno de los mejores amigos de mi padre.
Tomás.
Sé cuánto lamentó la muerte de mi padre.
Podía ver con la soledad con la que se quedó.

Ayer murió y espero que a donde hayan ido,
(si es posible)
ahora estén juntos compartiendo sus charlas
y lo que fuera en lo que ellos emplearan su tiempo.



martes, 22 de mayo de 2012

Mi cuna (el primer recuerdo)



Ya es de día.
Entra mucha luz por la ventana,
pero no se oye nada.

Creo que es mi madre la que me ha despertado.

La escucho hacer algo en la habitación.

Pero no me muevo,
no quiero que se dé cuenta de que estoy despierta.

Es que me he dado cuenta que junto a mi cabeza
en el cabecero de mi cuna,
hay un pajarito.

Lo observo con detenimiento y avidez,
¡qué bonito es!
Me gusta mucho mirarlo.
Parece que es un colorín.

Yo eso no lo sé todavía.
Con los años le pregunto a mi mamá,
y ella me lo confirma.

Mi cuna es celeste,
y en el cabecero tiene pintado un colorín.


lunes, 21 de mayo de 2012


Habia un jardín florido,
y un pequeño huerto,
en el que a la sombra de aquel árbol luminoso
el tiempo pacía y se complacía
en no mover el minutero.

Había hojas y luz gloriosa,
hierba, flores y bajo el árbol una silla de anea.
Una escalera apoyada en la pared blanca,
encalada y brillante de tanta luz que recíbia
del sol radiante.

Ventanas con volantes,
ventanas de un hogar blanco.
Niños que se intuyen
aunque no se oyen.

Un lugar cercano y un lugar lejano;
surgido de no se sabe dónde,
de no se sabe cuándo.

Un lugar recurrente siempre en mi pensamiento,
pensamiento que da calorcito
con su recuerdo.
Quizás:
vengo de ese tiempo,
vengo de ese sitio,
sitio al que me llevan mis pensamientos,
sitio almacenado en la memoria,
venido tal vez de otra vida.

Cajas


En una cajita guardo los buenos momentos.
Las personas y los momentos
que parecían ser de una manera que
a mí me gustaba,
que eso era lo que quería para mí.

En otra caja guardo los agravios.
A las personas y los momentos
que se descubrieron tras actos, palabras
que traicionaron la confianza
a veces, ciega, a veces, ingenua,
y siempre, humana y cotidiana.

Espero que cuando parta en mi último viaje
me vaya "ligera de equipaje como los hijos de la mar".*
Sin más que agradecimiento a esas personas,
por haberme dado esos brillantes momentos
que guardo en mi cajita de flores, alegría, luz y calor.

*Antonio Machado.




domingo, 20 de mayo de 2012

Hermanas, sisters, soeurs, sorelle, schwestern, sestre, chi em, irmãs...


Ahora ya no soy pequeña,
tengo catorce años.

Los hermanos podemos quedarnos ya solos en casa.

Mi hermana y yo, al ser más cercanas en edad,
solemos tener nuestros rocecillos.
Amigas sí, pero por sobre todo, hermanas.

Yo tengo muy mal genio,
y un arranque, como muy feo;
mi hermana parece tranquila
pero... sólo lo parece.

¿Qué habrá pasado esta mañana que estamos peleadas?

El enfado llega a límites, en esta ocasión, insospechados.

No sé cómo ni de qué manera,
nos vemos enganchadas de los pelos,
y al no querer soltar ninguna a la otra
y no poder descargar el enfado
por tener las manos ocupadas,
tratamos de pillarnos las espinillas dándonos patadas.

Ante el griterío y la algarabía
mi hermano que siempre anda escondido en su habitación,
(hay que comprender que tiene 17 años)
se asoma,
nos mira,
reflexiona, y finalmente, afirma:

- ¡Estáis chalás!

Cierra su puerta y nunca más se supo.

Acto y seguido se oye un sonido familiar,
la puerta de la calle,
(qué tendrá el oído y la inteligencia humana
que sabemos que es la madre
sólo por la forma de meter la llave).

Sin mediar palabra,
soltamos las manos y... pies pá qué os quiero,
cada una a una punta de la casa
y aquí no ha pasado nada.

lunes, 14 de mayo de 2012

Master and Commander


¿Por qué las esperas son siempre tan fastidiosas?
Dentro de un rato me voy al colegio, y mi mami está peinando a mi hermana primero, y, claro, yo tengo que esperar.

¿En qué voy a emplear esta espera? ¿En mirar como la peina?
No, creo que no.

Creo que estaría bien viajar en un barco. 


¡Capitán! ¡Hay una tormenta muy grandeee! ¡Creo que vamos a naufragar!
¡Nooooo! ¡Entre todos podemoooossss! ¡Cuidado los de popaaa!
¡Se acerca una gran olaaaaaaaa! ¡Socorroooooo, me ahogooooooooo!
¡Capitán hay que salvar a ese hombreeeee!

Mi fantasía vuela y vuela y me imagino empapada en medio del mar, tratando de salvar a aquel marinero, dando órdenes a babor y estribor...

Y, al tiempo que la fantasía vuela y vuela, el realismo se apodera de mí y de la situación...
y así voy dando vueltas y más vueltas en mitad del pasillo...

Mi madre no ceja en su empeño:

- ¡Mari Pili, que no des más vueltas que te vas a caer!
- Que no me caigo, (¡jolin que pesá!)

¡Capitán nos ahogamooooossss!
¡Nooo, ve a estribor, agarra aquella cuerdaaaa...!

¡¡¡¡No puedo controlarlooooooo.....!!!!


¡Oh noooo!

Entre un gran estrépito y con un susto descomunal
casi me salto un ojo con el macetero que adorna el pasillo, con el consecuente grito de mi madre:

- ¡Te lo estaba diciendooooooooooooo!

Cosas que, a veces, pasan.

sábado, 5 de mayo de 2012

Inacabado (I)


Orión majestuoso surge por el sur, sureste o suroeste, nunca supe bien los puntos cardinales.
Pequeños jirones de nube salpican y le acarician una esquina.

¡El cielo! ¡El firmamento! La inmensidad.
Impetuoso se pasea por sus dominios, tan lejano, misterioso, dominante y varonil.

viernes, 4 de mayo de 2012

Escenas bajo una noguera




Una nana me mecía levemente,
una lenta y suave melodía.

Una tarde silenciosa de verano,
el vaivén de la hamaca,
viene y va,
mientras suena rítmicamente el crujir de los nudos
enredados en el árbol.

Un aire cansado y caliente mueve un mechón de mi pelo.

En mi duermevela
una abeja pasa zumbando cerca de mis oídos.

Y a lo lejos... el chapoteo del agua y
el griterío de los niños.


viernes, 13 de abril de 2012

Caprichos


¿Y si el día se tornase triste?
¿y si el cielo se llenase de nubes
y la lluvia no cesara en su afán?

¿Y si la primavera llegara truncada?
¿y si los almendros cargados de flores
blanquearan todo alrededor?

¿Y si el día blanquecino y húmedo
le diera a todo un nuevo color?

¿y si los días fuesen unos versos?
¿y si los pasos fuesen un comienzo?
¿y si los tiempos no tuviesen un reloj?

¿y si los niños... y si los campos...
y si las lágrimas... y si las manos...
.....
se llenasen de colores
y de almendros en flor?

miércoles, 4 de abril de 2012

Tierra mojada



Abro los ojos, y presiento que este momento será especial el resto de mi vida...

Abro los ojos y los oídos y la nariz a muchas cosas por primera vez en mi vida.

Hoy el día no es luminoso, el cielo está encapotado.
- ¡Qué fastidio! ¿Pero es que en verano también llueve?

- Es una tormenta de verano - me han dicho los mayores que hay conmigo.

Nunca antes me había fijado en esas cosas. Pero hoy sí.

Quizás tenga siete, ocho años; la tormenta ha pasado, como siempre lo hacen, y una figura se ve a lo lejos. Un hombre, no desconocido, simpático y agradable..., maestro, de pie en  medio de la explanada, las manos en los bolsillos, quieto, de espaldas. ¡Qué extraño es todo!

-¿Qué hace? - pregunto a mi amiga con la que comparto ese verano.
- Está oliendo a tierra mojada.

En ese momento mis dudas, mis preguntas se detienen y me embarga un para mí desconocido  y extraordinario olor, que penetra a borbotones por mis fosas nasales inundando todo mi ser.

¡Ha llovido tanto desde entonces! Pero jamás he dejado de recordar esa primera bocanada del mundo que entró por mi pequeña e inexperta nariz.





martes, 27 de marzo de 2012

Cosas maravillosas que pasan


La cosas pueden ir mal,
las cosas pueden ir bien,
y tú (con ese escepticismo que no entiende) sentirte mal.

Pero siempre hay una caricia para tu alma...

El viento en la cara,
el pelo volando a su son,
y con el rostro vuelto al infinito,
una luz cegadora,
una diosa gobernando el cosmos,
incompleta y maternal.

Esta noche me sonríe y me regala,
escondida entre las ramas de un árbol,
una estrella fugaz.

domingo, 25 de marzo de 2012

De príncipes y princesas

Yo no soy como las otras niñas, y me da vergüenza.
Yo no sueño con un vestido blanco...

No quiero un príncipe azul que pida mi mano,
sino un superviviente que me tienda la suya y,
a quien poder tender la mía.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Amar



Penetro en la albura del espesor de la niebla.
No voy sola.
El agua, que fina, penetra y cala.
Es de noche y todo en calma.
El bullicio de la gente que disfruta en la lumbre
se desvanece.
Y avanzo.
Con seguridad.
Arropada por el único calor,
como el que no habrá otro en la vida:
mis amigos me acompañan.
Y mientras tarareamos, él y yo,
un canción,
me adentro en la espesura.
No veo donde me llevan mis pasos.
No importa.
Pídeme que dé un triple salto mortal,
sin red...
lo daré.